El colapso de Terra (LUNA) y su stablecoin algorítmica TerraUSD (UST) en mayo de 2022 destruyó aproximadamente 40.000 millones de dólares de valor en cuestión de días. Este evento demostró los riesgos de los modelos de stablecoin no respaldados por reservas reales y los peligros de ecosistemas con tokens interconectados. Para los inversores, la principal lección fue que ningún proyecto por grande que sea es inmune a fallos sistémicos.
Hablando con Alejandro, que lleva invirtiendo en cripto desde 2017, me contaba que la mañana del 9 de mayo de 2022 fue como cualquier otra para él. Revisaba sus inversiones con una taza de café en la mano, echando un ojo a los gráficos de Terra (LUNA) y su stablecoin TerraUSD (UST). Llevaba meses viendo cómo el ecosistema crecía, la famosa Anchor Protocol ofrecía rentabilidades del 20% en depósitos de UST, y todo parecía funcionar como un reloj. Pero lo que vio en su pantalla lo hizo saltar de la silla. El valor de LUNA y UST se desplomaban en tiempo real. En cuestión de horas, perdió más de lo que había ganado en los dos años anteriores. Para Alejandro, como para muchos inversores, ese momento marcó un punto de inflexión.
Lo que me sorprendió fue la velocidad. No fue un desplome progresivo, fue un apagón. En cuestión de días, un proyecto que parecía sólido y que acumulaba una capitalización de mercado descomunal se convirtió en cenizas. La falta de transparencia sobre el mecanismo de arbitraje que debía mantener el peg de UST contra el dólar fue crucial. Nadie habla de esto, pero el colapso no fue un accidente aleatorio. Fue el resultado de una ingeniería financiera que asumía que los mercados siempre se comportarían de forma racional. Y no fue así.
¿Qué fue Terra/Luna realmente?
Para quien no lo recuerde, el sistema Terra se basaba en una relación simbiótica entre dos tokens. UST era una stablecoin algorítmica que intentaba mantener la paridad con el dólar sin tener reservas en fiat. LUNA era el token volátil que absorbía las fluctuaciones de UST. Cuando UST cotizaba por debajo de 1 dólar, los usuarios podían quemar UST para acuñar LUNA, reduciendo la oferta de UST y aumentando su precio. El mecanismo era ingenioso sobre el papel. Pero cuando cundió el pánico y todos quisieron salir a la vez, el sistema colapsó. Se quemaron cantidades masivas de UST, se acuñaron billones de LUNA, y el precio de LUNA se fue a cero.
El colapso de Terra/Luna destruyó aproximadamente 40.000 millones de dólares de valor en cuestión de días, demostrando los riesgos de los modelos de stablecoin no respaldados por reservas reales.
Ninguna stablecoin algorítmica ha conseguido mantener estable su paridad durante una crisis de confianza sistémica. Si un proyecto promete rentabilidades demasiado buenas para ser verdad, probablemente lo son.
Lecciones que ningún manual te enseña
Alejandro me confesó que lo peor no fue perder dinero. Fue la sensación de haber confiado en algo que no entendía del todo. Se había dejado llevar por el hype, por los influencers que llamaban a LUNA "el próximo Bitcoin". Y ahí está la primera lección: entiende el producto antes de invertir. No basta con leer el whitepaper si no comprendes cómo se genera valor.
Pero hay más. Hablamos de diversificación. Y no me refiero solo a tener Bitcoin y Ethereum en vez de solo LUNA. Me refiero a diversificar entre tipos de activos, entre exchanges, entre wallets. Alejandro tenía todo su capital en un solo ecosistema. Cuando este se rompió, no le quedó nada.
Otra cosa que aprendió fue la importancia del riesgo de contrapartida. No es lo mismo tener tus criptomonedas en un exchange centralizado que en una wallet no custodial. En Terra/Luna, muchos inversores tenían sus tokens en plataformas como Anchor o incluso en wallets del propio ecosistema. Cuando el sistema colapsó, no pudieron mover nada.
Nadie habla de esto, pero la comunidad cripto tiene una capacidad enorme para aprender de sus errores. El caso Terra/Luna impulsó un cambio de mentalidad. Empezaron a valorarse más los proyectos con modelos de negocio transparentes, con reservas auditables. Las stablecoins respaldadas por fiat como USDC o USDT ganaron terreno frente a las algorítmicas.
Lo que implica para tu declaración de la renta
Y aquí viene la parte que a Alejandro le tocó vivir en sus carnes y que a muchos nos pilla con el pie cambiado. Si invertiste en LUNA o UST y vendiste con pérdidas, tienes que declararlo. O si hiciste permutas de UST a LUNA o viceversa, también.
En España, el hecho imponible se produce cuando hay una permuta o venta. Cambiar UST por LUNA es una permuta. Y esa permuta, aunque pierdas dinero, genera un evento fiscal. Las pérdidas patrimoniales se pueden compensar con ganancias del mismo ejercicio y de los cuatro siguientes. Para Alejandro, que había tenido ganancias en años anteriores, esto fue un alivio parcial. Pudo compensar parte de lo perdido.
Pero hay trampa. La AEAT no siempre es rápida ni clara en sus criterios. Y si no declaras bien, las sanciones pueden ser significativas. Por eso insisto: si tienes dudas sobre cómo declarar operaciones en un ecosistema colapsado, busca ayuda profesional, como la que ofrecemos en nuestro servicio de declaración de renta.
Los tipos impositivos para ganancias patrimoniales en España en 2025 son progresivos: 19% hasta 6.000€, 21% de 6.000€ a 50.000€, 23% de 50.000€ a 200.000€, 27% de 200.000€ a 300.000€ y 28% a partir de 300.000€.
El efecto dominó en el sector
El colapso de Terra/Luna no solo afectó a los inversores directos. Provocó una cascada de liquidaciones en otros proyectos. Three Arrows Capital, un fondo de inversión que había apostado fuerte por LUNA, quebró. Esto arrastró a prestamistas como Celsius Network y Voyager Digital. Se generó un efecto contagio que duró meses.
Lo interesante para mí es que este shock sirvió para separar el grano de la paja. Proyectos sólidos como Bitcoin y Ethereum, aunque también cayeron en precio, no sufrieron fallos estructurales. La gente empezó a preguntarse: "¿Este proyecto sobreviviría si hubiera un pánico generalizado?".
¿Qué ha cambiado desde entonces?
Para Alejandro, la principal diferencia es que ahora es mucho más cauto. Invierte solo lo que está dispuesto a perder, y dedica tiempo a entender los mecanismos subyacentes. También se ha interesado por la fiscalidad de DeFi, que sigue siendo una zona gris. La AEAT no tiene un criterio claro para protocolos complejos, y eso genera incertidumbre.
Si estás metido en DeFi, hazte una pregunta: ¿sabrías calcular tu base de coste si mañana tuvieras que declarar todas tus operaciones? Si la respuesta es no, necesitas un sistema de trazabilidad. En nuestro servicio de contabilidad y trazabilidad, podemos ayudarte a mantener un registro detallado de tus transacciones.
Lo que nadie te cuenta sobre la gestión de pérdidas
Una de las cosas que más sorprende a la gente es que las pérdidas no se pierden del todo. Puedes arrastrarlas a ejercicios futuros. Si tienes una pérdida grande de hace dos años, todavía puedes compensarla con ganancias de este año. Pero ojo: las pérdidas no se pueden compensar con rendimientos del trabajo ni con rendimientos del capital inmobiliario. Solo con ganancias patrimoniales.
Y las operaciones en cripto se consideran ganancias o pérdidas patrimoniales. Así que si ganas dinero trading y pierdes en otro lado, puedes compensarlo. Pero necesitas documentación. Sin un registro detallado de cada transacción, la AEAT puede no reconocer la pérdida.
Imagina que compraste 1.000 UST a 1€ cada uno y luego los cambiaste a LUNA cuando UST estaba a 0,80€. La permuta genera una pérdida patrimonial de 0,20€ por token. Si luego vendes esa LUNA a 0€, tienes otra pérdida. Ambas se pueden compensar.
El futuro: regulación o más transparencia
Creo que el colapso de Terra/Luna aceleró la regulación. En Europa, MiCA (Markets in Crypto-Assets) ya está en vigor y exige a los emisores de stablecoins tener reservas reales y auditadas. Esto elimina el riesgo de modelos algorítmicos como el de UST.
Pero no todo es regulación. La transparencia también avanza desde dentro del sector. Proyectos como Chainlink o MakerDAO han demostrado que se puede operar de forma descentralizada sin sacrificar la seguridad. La clave está en los mecanismos de gobernanza y en la auditoría de código.
Para mí, la gran pregunta que queda es: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a asumir riesgos en nombre de la innovación? El mercado cripto es joven, funciona como un laboratorio a cielo abierto. Algunos experimentos fallan, otros triunfan. Lo importante es que el inversor aprenda a distinguir entre un experimento interesante y una apuesta temeraria.



