FTX quebró el 11 de noviembre de 2022 tras revelarse que Alameda Research usaba el token FTT como colateral de activos de clientes. Sam Bankman-Fried fue condenado en EE. UU. por fraude y blanqueo. Para el inversor español, el caso dejó dos deberes claros: declarar los rewards y airdrops como ganancia patrimonial y presentar el Modelo 721 si superabas los 50.000 € en exchanges extranjeros a 31 de diciembre.
Mira, en julio de 2021 CoinGecko registraba que FTX movía del orden de 8.000 millones de dólares en volumen diario. Ese era el titular. Lo que venía detrás, ya lo sabes. Pero vamos a desmontarlo paso a paso, porque creo que este caso es la mejor clase de fiscalidad cripto que se puede dar sin pagar matrícula.
1. El chico del pelo raro que firmaba con la NFL
Sam Bankman-Fried no era un exchangista clásico. Era un trader de Alameda Research que se puso a dirigir una bolsa y, de repente, su cara estaba en acuerdos de patrocinio con equipos de la NFL y en eventos con políticos. La idea de marketing era simple: si mi nombre da confianza, mi plataforma es seria.
Y funcionó. Durante 2021 FTX se coló en la conversación de cualquier inversor cripto con dos dedos de frente. Para mí ese es el primer aviso: cuando una plataforma invierte más en imagen que en auditorías públicas, algo huele raro. No es sospecha automática, ojo, pero sí una pregunta que deberías hacerte siempre.
2. El "modelo sin pérdidas" que nadie sabía explicar
Aquí está la parte que todavía me revuelve el estómago. FTX vendía la idea de que Alameda podía absorber cualquier movimiento del mercado. Suena a infraestructura financiera de élite. Suena a que el riesgo está domado.
Y no. Gran parte del colateral de Alameda estaba en tokens propios, en préstamos sin garantías reales y en una contabilidad interna que solo ellos entendían. SBF llegó a decir en una reunión con inversores que "no hay riesgo porque controlamos la liquidez". Frase para enmarcar. Cuando alguien te dice que controla la liquidez y por eso no hay riesgo, estás delante de una bomba con reloj.
Si no entiendes cómo una plataforma genera rendimiento, no metas dinero. Da igual lo que diga el CEO.
3. Los airdrops de FTT y la cara de "¿y ahora qué?" de los usuarios españoles
En 2021 FTX lanzó su token FTT y ofreció recompensas por staking, como hacían casi todos. Aquí viene el punto que muchos pasan por alto.
Para Hacienda, esos tokens recibidos por staking o airdrop tributan como ganancia patrimonial en el momento de recibirlos, valorados a precio de mercado de ese instante. No cuando los vendas. Cuando los recibes. Da igual que el token se vaya a cero al día siguiente. La ganancia ya está fijada.
Y eso, con FTT, pasó. Muchísima gente recibió tokens valorados a X, no los vendió, y luego vino el colapso. Fiscalmente siguen teniendo una ganancia declarable por ese staking, más una pérdida patrimonial por la venta o por la desaparición de la plataforma (esto último tiene matices, consúltalo con un asesor fiscal especializado).
Si en 2021 recibiste 100 FTT valorados a 40 € cada uno, tienes 4.000 € de ganancia patrimonial. Si en 2022 los vendiste a 1 €, tienes 3.900 € de pérdida. Las dos cosas van en tu declaración, aunque la operación te haya dejado en rojo.
4. El informe de CoinDesk que lo cambió todo
El 2 de noviembre de 2022, CoinDesk publicó un análisis del balance de Alameda Research. En él se veía que gran parte de sus activos estaban colateralizados con FTT, el token propio de FTX. Los dos hermanos se sostenían mutuamente. Un castillo de naipes con nombre de marca.
A los pocos días, Binance anunció que liquidaba su posición en FTT. Y ahí empezó la corrida. Los usuarios pidieron retiros masivos. La liquidez se evaporó en horas. El 11 de noviembre FTX se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 en EE. UU.
Yo estaba revisando los extractos de un cliente cuando saltó la noticia. Recuerdo perfectamente el mensaje de WhatsApp que me llegó esa tarde. Algo así como "tío, tengo X allí, ¿qué hago?". Y la respuesta honesta era: no puedes hacer nada. Cuando un exchange entra en bancarrota, tus cripto dejan de ser tuyas en el sentido práctico.
5. Lo que Hacienda miró después del colapso
Aquí viene la parte que casi nadie comenta. La quiebra de FTX no exime de nada. Si tenías criptomonedas en FTX a 31 de diciembre de 2022, y FTX era una plataforma extranjera, esos saldos contaban para el Modelo 721, siempre que superaras los 50.000 € en conjunto en exchanges no residentes.
Y aunque la plataforma estuviera quebrada, la obligación formal seguía. Ojo con esto, porque he visto casos de gente que asumió que "si no puedo retirar, no lo declaro". Error. La AEAT te pregunta qué tenías, no si podías acceder a ello.
El Modelo 721 es una declaración informativa, no un impuesto. Pero su incumplimiento puede acarrear sanciones que pueden ser significativas.
Además, para poder computar pérdidas por el colapso de FTX, necesitas demostrar tenencia, fechas y valores. Sin trazabilidad, no hay pérdida que valga.
6. La pregunta incómoda: ¿fraude o mala gestión?
Hay un debate que no se cierra. Algunos analistas lo ven como un fraude puro y duro porque se usó dinero de clientes para cubrir pérdidas de Alameda. Otros lo leen como una gestión desastrosa sin intención criminal. Y la verdad es que la línea es muy fina.
Mi opinión: da igual cómo lo llames. Los usuarios perdieron igual. Y desde el punto de vista fiscal, la calificación importa menos que la trazabilidad. Si vas a reclamar una pérdida, no te preguntan si fue fraude o negligencia. Te piden extractos.
En España, los casos de estafas cripto suelen requerir un peritaje que documente movimientos y valoraciones. Es un trabajo que se hace con tiempo y con las wallets en la mano, y aquí es donde tiene sentido contar con una firma especializada como Solcrip (peritaje de estafas, trazabilidad de wallets), sobre todo si vas a pelear una pérdida ante Hacienda o en un procedimiento judicial.
7. Cinco cosas que aprendí revisando casos reales de FTX
- Nunca des por hecho que una plataforma "no puede quebrar". Ese pensamiento es el mismo que se tuvo con Lehman en 2008. Y mira cómo terminó.
- Registra cada airdrop y cada reward desde el minuto uno. La AEAT los ve como ganancia patrimonial. No necesitas venderlos para tributar.
- La trazabilidad de wallets no es paranoia, es defensa. Mover cripto entre tus propias direcciones no genera hecho imponible, pero demuestra origen lícito y sostiene pérdidas si llegan.
- El Modelo 721 se presenta aunque la plataforma quiebre. Si el 31 de diciembre tenías saldo en un exchange extranjero, existe obligación.
- Si operas en DeFi, asume que no hay criterio claro. La fiscalidad de DeFi es zona gris y requiere asesoramiento profesional caso por caso. FTX no era DeFi, pero la lección sirve igual.
8. El punto polémico: quizá el problema no fue SBF
Voy a lanzar una piedra. Creo que el problema de FTX no fue únicamente Sam Bankman‑Fried. Fue un ecosistema entero que aceptó durante dos años que una plataforma sin auditoría clara, con un token propio como colateral, y con un CEO que decía frases raras sobre la liquidez, fuera el estándar de confianza.
Los medios, los inversores institucionales, los famosos que patrocinaban, los analistas que no preguntaban demasiado. Todos pusieron su grano de arena. Y ojo, esto no exime a SBF, que fue condenado en EE. UU. por fraude y blanqueo. Pero cuando digo "yo no invierto ahí porque no entiendo el modelo", algunos me miran como si fuera un aguafiestas.
Pues mira, prefiero ser aguafiestas que responsable solidario de un agujero.
9. Y ahora qué, ¿cómo cierro esto con tu declaración?
Lo que no te va a contar nadie: los años siguen corriendo. Las pérdidas de 2022 puedes compensarlas con ganancias del mismo ejercicio y de los cuatro siguientes. Eso significa que si aún tienes FTT en el limbo o vendiste con pérdidas, todavía tienes margen para utilizarlas, siempre que las tengas bien documentadas.
Y si en 2021 declaraste los rewards de FTT pero nunca regularizaste la pérdida posterior, quizá estás pagando de más. Merece la pena revisarlo. Con los tipos del ahorro en la mano (19 % hasta 6.000 €, 21 % de 6.000 a 50.000 €, 23 % de 50.000 a 200.000 €, 27 % de 200.000 a 300.000 € y 28 % por encima), la diferencia entre declarar bien o mal puede ser un pico.
Una pregunta para cerrar: si mañana otro exchange con un CEO carismático y un token propio se cae, ¿tu documentación fiscal aguantaría el envite o estarías otra vez mirando extractos a las dos de la mañana?



