¿Qué harías si una transferencia que hiciste hace meses te acaba costando una inspección de Hacienda? ¿Y si además el exchange de destino te bloqueara los fondos por un detalle que ni sabías que existía?
La Travel Rule en criptomonedas obliga a los proveedores de servicios de activos virtuales a intercambiar datos del ordenante y del beneficiario en transferencias por encima de cierto umbral. Si operas desde wallets propios o con exchanges extranjeros y no hay trazabilidad clara, la AEAT puede cuestionar la operación y abrir una comprobación. La solución pasa por reconstruir la cadena de movimientos, regularizar la situación y presentar las declaraciones informativas que correspondan.
Juan Martínez tiene 34 años, vive en Almería y lleva desde 2019 moviendo Bitcoin y Ethereum como quien gestiona una pequeña cartera. Consultor de su propio negocio, ingresos irregulares, y esa afición que empezó como curiosidad y terminó siendo una parte seria de su patrimonio. Nada raro.
Y entonces llegó febrero de 2024.
La notificación que nadie espera un martes por la mañana
Juan recibió un correo del exchange donde iba a convertir parte de sus BTC a euros. Fondos bloqueados. Motivo: la transferencia entrante no incluía los datos del beneficiario que exige la normativa de prevención de blanqueo. En paralelo, Hacienda le requería información sobre la procedencia de unos movimientos que él consideraba perfectamente normales.
Me ha pasado con varios clientes y siempre cuento lo mismo: el problema casi nunca es que hayas hecho algo mal de forma deliberada, sino que has operado durante años sin pensar en el rastro que dejas. Juan había movido monedas entre sus propias wallets, había usado dos exchanges distintos y no conservaba un registro ordenado de las fechas ni de los precios de adquisición. Un caos razonable, pero caos.
La Travel Rule aplica a los proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV) registrados, no a ti como particular, pero te afecta de lleno: si envías cripto a un exchange, este tiene que recoger y transmitir datos del ordenante y del beneficiario. Si no los tiene, puede bloquear la operación.
Lo que realmente estaba en juego
Aquí conviene separar dos frentes que la gente mezcla constantemente.
El primero es el de prevención de blanqueo. El exchange bloqueó los fondos porque faltaba información del destinatario. Eso se arregla aportando datos, sí, pero requiere reconstruir qué pasó exactamente.
El segundo, y para mí el más serio, es el fiscal. Hacienda no pregunta por la Travel Rule: pregunta por la venta. Y en el momento en que Juan convirtió BTC a euros o a otra cripto, ahí había un hecho imponible. Se tributa por la permuta o la venta, no por mover monedas entre wallets propias. Ese matiz es clave y mucha gente no lo tiene claro.
Lo que Juan no tenía era un registro de precios de compra. Sin eso, calcular la ganancia patrimonial es adivinar. Y adivinar delante de un inspector no suele acabar bien.
Reconstruir el puzle antes de hablar con nadie
Mi consejo en estos casos siempre es el mismo: no contestes a Hacienda con prisas. Primero ordena tu casa.
Juan se puso en contacto con Solcrip, la asesoría especializada en criptomonedas en Almería, y lo primero que hicieron fue sentarse con él y su historial de transacciones. Tres años de movimientos, dos exchanges, un wallet hardware y varias operaciones que él ni recordaba.
Ahí apareció el primer problema real: la trazabilidad. Había movido BTC entre wallets propias antes de la operación grande, así que el exchange receptor veía una entrada sin contexto. Para un sistema de compliance, eso es una bandera roja.
Y el segundo: los precios. Algunas compras eran de 2020 y 2021. Sin un informe decente, cualquier cálculo de ganancia se quedaba cojo.
El informe de trazabilidad
Se elaboró un documento que reconstruía la cadena completa: desde la compra original hasta la transferencia al exchange. Fechas, importes, direcciones de wallet, valoración a precio de mercado de cada movimiento relevante. Con eso, la AEAT puede ver que el dinero tiene un origen coherente y que no hay una venta escondida.
El hecho imponible en cripto es la venta o permuta. Mover cripto entre wallets propios no tributa. Pero para demostrar que fue un movimiento interno y no una venta, necesitas trazabilidad. Sin rastro, la AEAT puede interpretar lo que le convenga.
El informe también calculaba la ganancia patrimonial de la operación concreta. Aquí es donde toca hablar de los tipos del ahorro en España, porque mucha gente se lía. Las ganancias tributan por tramos: 19 % hasta 6 000 €, 21 % entre 6 000 € y 50 000 €, 23 % entre 50 000 € y 200 000 €, 27 % entre 200 000 € y 300 000 € y 28 % por encima de 300 000 €. No es un tipo único. Para el caso de Juan, una buena parte de la ganancia caía en el tramo del 21 %, y el resto escalaba.
Y aquí algo que casi nadie tiene en cuenta al principio: las pérdidas se compensan. Con ganancias del mismo ejercicio y de los cuatro siguientes. Si Juan hubiera tenido operaciones perdedoras en años anteriores sin declarar, podría haberlas usado. Pero claro, para eso había que tenerlas registradas. Y no las tenía.
El Modelo 721: ese gran desconocido
Cuando revisamos el patrimonio de Juan a 31 de diciembre, apareció otra cosa. Tenía más de 50 000 € en criptomonedas custodiadas en exchanges extranjeros. Eso significa que estaba obligado a presentar el Modelo 721. No lo había presentado nunca.
Para mí este es uno de los fallos más habituales que veo. La gente se centra en la declaración de la renta y se olvida de las declaraciones informativas. Y no presentar el 721 cuando toca puede generar requerimientos y sanciones que, según la experiencia del sector, no son precisamente simbólicas.
Se regularizó la situación y se presentó fuera de plazo. Mejor tarde que nunca, y desde luego mejor presentarlo voluntariamente antes de que te lo reclamen.
La reunión con la inspección
Con el informe de trazabilidad, la declaración de la renta corregida y el 721 presentado, se gestionó la interlocución con la inspección. Aquí viene la parte que la gente no entiende: no se trata de "ganar" la reunión, se trata de demostrar buena fe y que has regularizado.
Se reconoció que la transferencia no incluía los datos exigidos por la Travel Rule. Pero se acreditó que no había ocultación ni intención de defraudar, y que los impuestos se habían regularizado.
En muchos casos como el de Juan, lo que marca la diferencia no es tener razón, sino tener papeles. Un informe claro, con fechas y valoraciones coherentes, cambia por completo la conversación con un inspector.
Lo que de verdad le costó a Juan
Aquí te voy a ser sincero, porque el relato bonito no ayuda a nadie. Lo más duro no fue la reunión ni el papeleo. Fue entender durante semanas que su forma de operar, que a él le parecía perfectamente lógica, era un coladero desde el punto de vista del compliance.
Ahora usa una herramienta que inserta automáticamente los datos obligatorios en cada envío a exchanges. Y guarda todos los justificantes. Todos. Cada compra, cada venta, cada movimiento entre wallets. Es un coñazo, sí. Pero es infinitamente menos coñazo que una inspección.
Y algo que le quedó grabado: la fiscalidad de DeFi sigue en zona gris. Juan había hecho algo de yield farming y había recibido tokens por staking. Eso tributa como ganancia patrimonial en el momento de recibirlo, valorado a precio de mercado de ese instante. Pero cuando te metes en préstamos, pools de liquidez y protocolos complejos, el criterio de la AEAT no está nada claro. Ahí, cualquier respuesta categórica que te den es sospechosa. La fiscalidad de DeFi requiere asesoramiento profesional caso por caso, y quien te diga lo contrario se está arriesgando con tu dinero.
Los airdrops y recompensas de staking tributan como ganancia patrimonial al recibirlos, a precio de mercado de ese momento. Anótalos el día que llegan, no seis meses después.
El resultado
Juan regularizó su situación. Los fondos se desbloquearon. La sanción no fue lo que temía, entre otras cosas porque había papeles que demostraban que no había gato encerrado. Pero lo importante no es el número final, sino el cambio de mentalidad: pasó de operar a ciegas a saber qué tiene que documentar y cuándo.
¿Y tú? ¿Sabrías reconstruir ahora mismo el recorrido completo de las cripto que compraste hace tres años? Si la respuesta es "más o menos", ese "más o menos" es exactamente donde empiezan los problemas.
Si necesitas contabilidad y trazabilidad de tus criptoactivos, o un informe para el Modelo 721, contáctanos y te ayudaremos a poner todo en orden.



